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TORREDEMBARRA GAY (T.g)

17 Febrero 2012

Dos curas encargan su asesinato para ocultar su romance // Policías colombianos discriminan a pareja gay en Santa Marta


Dos sacerdotes católicos colombianos, asesinados por pistoleros en enero de 2011, habrían realizado un pacto de muerte y pagado a los sicarios por su propio crimen, al parecer porque uno de ellos sufría de sida, reveló la Fiscalía este martes en una audiencia pública.

Los dos sacerdotes , Rafael Reátiga, 35 años, y Richard Píffano, 36 años, aparecieron baleados dentro del vehículo de uno de ellos en una calle del sur de Bogotá el 27 de enero del año pasado, en un aparente hecho de asalto, según la hipótesis inicial de la Policía.

Pero luego de un año de investigación judicial, dentro de la que se logró capturar por separado a los dos presuntos asesinos, la fiscal Patricia Larrota reveló los detalles que arrojaron las pesquisas, al imputarles este martes los cargos de homicidio y porte ilegal de armas.

Los dos religiosos, que sostenían una estrecha amistad, pagaron a los que serían sus verdugos 15 millones de pesos (algo más de 8.000 dólares), de acuerdo con la investigación.
Días antes de tomar esa decisión, los clérigos intentaron suicidarse lanzándose en un automóvil a un precipicio en una carretera del departamento (provincia) de Santander (noreste), pero vieron frustrado ese intento por las barandas de seguridad, siempre según la investigación de la Fiscalía.

"Los sacerdotes manifestaron que ellos iban a pagar su muerte, porque ellos ya habían tomado muchas opciones", dijo la fiscal Larrota ante el juez al leer apartes de la declaración de los sicarios a la Fiscalía.

"Respecto al padre Rafael Reátiga Rojas, la prueba preliminar dio positivo. Esto es, que efectivamente el padre tenía el síndrome de inmunodeficiencia humana (VIH)", dijo la fiscal para sustentar la hipótesis de que esta razón habría llevado a los sacerdotes a pactar su muerte y pagar por ella.

Además la fiscal dijo que la investigación arrojó que Reátiga frecuentaba un reconocido bar gay de Bogotá.

Fabiola Píffano, hermana del otro sacerdote, rechazó el resultado de la investigación, y aseguró a la prensa que se trata de "calumnias".

La investigación, que se inició rastreando las llamas de los teléfonos móviles de los dos sacerdotes, además arrojó que éstos sostenían una estrecha amistad desde hacía varios años, y ambos habían realizado estudios de bioética.

Hasta ahora ningún jerarca de la Iglesia católica ha declarado sobre el caso de estos dos sacerdotes, que al momento de su asesinato se desempeñaban como párrocos en dos sectores distintos del sur de Bogotá, donde eran muy queridos por los feligreses, según manifestaron estos tras el crimen.

El asesinato de los sacerdotes conmocionó a los miembros de las comunidades del sur de Bogotá, donde ambos impartían misa y realizaban misiones pastorales.

La triste noticia está siendo portada de los principales medios de comunicación en Colombia donde ha causado un gran revuelo y está siendo objeto de comentarios homóbofos y anti discriminatorios en la red.

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Policías colombianos discriminan a pareja gay en Santa Marta


La alegría y el carácter especial de los colombianos de la zona caribeña del país de desdibuja cada vez que volvemos a hablar de los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales en el área.

Los grandes avances conseguidos en materia de derechos humanos y civiles para el colectivo LGTB que incluyen una de las primeras autorizaciones de unión civil con plenos derechos de Latinoamérica y el mundo se desvanecen cuando hablamos de los atropellos que sufre la comunidad gay en la costa caribeña colombiana.

Hace unas semanas les hablábamos a través de nuestro perfil en facebook de un acoso policial que se estaba produciendo sobre los bares de ambiente gay de la ciudad de Barranquilla, cuna de la sinrazón y el odio a los homosexuales en el país colombiano.

Hoy volvemos con otra noticia espeluznante que narra el acoso a una pareja gay formada por un español y un colombiano en las playas de Santa Marta.

El pasado martes, El colombiano Osvaldo Antonio Ruiz Marín y el español José Manuel Gutiérrez Ruiz se encontraban disfrutando de unos días de relax en las playas de Santa Marta, después de haber formalizado su unión civil y haber pasado su luna de miel en Medellín.

Tres ineptos policías, de estos que tienen que firman con una x por que ni si quiera saben escribir se acercaron a la pareja para invitarles a abandonar el lugar. El problema: Osvaldo lucía un tanga que dejaba ver sus nalgas.

La pareja se resistió en un principio a atacar las órdenes los susodichos alegando que en la misma playa habían mujeres usando tanga y con los pechos al descubierto.

“Ellas sí pueden porque son mujeres” fue la respuesta de uno de los policías, incapaz de sumar cuanto son dos más dos. La salvación vino en forma de uniforme, cuando un oficial de la estación de Policía de Taganga se acercó al lugar y se disculpó ante los agredidos corrigiendo a sus compañeros.

Días después, por la noche, en la glorieta de la primera entrada del balneario, fueron increpados por 6 policías. “Loca, te vamos a partir la cara”, les decían. Además – agrega la pareja – amenazaron con hacer fuerzas para que el español fuese deportado

Fuente : La Prensa de Colombia

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