Hacienda embarga a un enfermo de sida por no pagar el tratamiento // Noruega deniega asilo a homosexual iraquí y le emplaza a volver a su país y “ser discreto”

José Díaz no sospechaba en 2007 que podía estar infectado por el VIH. Un día fue a donar sangre al centro de transfusión de Jaén y allí descubrieron que era seropositivo.
Desde el propio centro le remitieron a la unidad de infecciosos del hospital de Jaén, donde al cabo de unas semanas empezaron a tratarle. Pero ni José, que es guardia civil, dijo que su cobertura sanitaria correspondía a la compañía Asisa, ni el Servicio Andaluz de Salud (SAS) le puso pegas para tratarle. La sorpresa llegó cuando, unos meses más tarde, la Consejería de Salud le reclamó 5.600 euros por los medicamentos que le habían ido administrando durante nueve meses.
"Todo es una falta de coordinación tremenda", sostiene Fernando Osuna, el abogado de José, que lleva tres años batallando en los tribunales para librarse de una deuda que él entiende que no es suya y por la que Hacienda le ha embargado la casa, una plaza de garaje y la devolución del IRPF.
"Él solo siguió el itinerario que le dijeron los médicos. Del centro de transfusiones le mandaron a la unidad de infecciosos y nadie le dijo que eso podía ser tan caro y que podía haber problemas con Asisa", afirma el abogado.
El SAS ha reclamado el pago a la aseguradora, pero la compañía aduce que no han sido sus médicos los que han prescrito los fármacos y que nadie le comunicó que su asegurado era seropositivo y estaba tratándose en el SAS.
La Consejería de Salud afirma que ha seguido el procedimiento habitual cuando se trata de un paciente con una dolencia grave: primero se le trata y luego se informa a la compañía privada para que abone la factura. "Nosotros consideramos que el dinero nos lo debe Asisa, no el paciente", afirma un portavoz del SAS.
La versión del abogado es otra: "Se están pasando la patata de uno a otro y el que lo tiene todo embargado es José, que está claro que no es el que debe pagar la factura".
Sin embargo, es él quien recibió la carta en la que se le comunicaba la deuda y por eso ha llevado al SAS a los tribunales. El enfermo pidió por vía judicial la suspensión del embargo y un Juzgado de Sevilla lo aceptó a cambio de que consignara el dinero ante el juez. Pero José no lo hizo y el embargo sigue vigente.
El Instituto Social de las Fuerzas Armadas, Isfas, el organismo que gestiona el Régimen Especial de la Seguridad Social de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil tampoco se ha hecho cargo del asunto.
"Es un desarreglo económico y administrativo total", ha afirmado el paciente en declaraciones a Canal Sur. Su abogado teme que la historia pueda repetirse porque José, que ahora está de baja, ha seguido recibiendo tratamiento y no sabe si Asisa se va a hacer cargo.
El juicio entre José y el SAS estaba fijado para el pasado martes, pero la vista se suspendió a petición del abogado de la Junta, que solicitó la comparecencia de un representante de Asisa y del Isfas.
Fuente : El País
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Noruega deniega asilo a homosexual iraquí y le emplaza a volver a su país y “ser discreto”

Un tribunal noruego ha denegado asilo en dicho país a Azad Hassan Rasol, refugiado iraquí homosexual.
La corte reconoce la homosexualidad de Azad, así como el peligro que ello conlleva en Irak, pero aún así le aconsejan “volver a casa y ser discreto”, ya que Azad “debe obedecer las normas socio-culturales de Irak.”
Las autoridades de inmigración noruegas argumentaron en su momento que Azad es kurdo, y que los riesgos para la población homosexual son “muy diferentes” (según ellos) a los del resto de Irak,
y que podía buscar protección en las autoridades de la región autónoma kurda. Según su abogado, Jon Ole Martinsen, “en la práctica esto supone ocultar tu orientación sexual, ya que si la descubren corres peligro de ser perseguido.”
Azad declaró a la Norwegian Broadcasting Corporation (NRK) que “mi clan va a matarme. Los gays y las lesbianas no pueden vivir abiertamente en Irak.”
Y de hecho los ‘asesinatos de honor’ serían un grave problema en la región kurda de Iraq (como también se producen en el Kurdistán turco). Su novio desde 2006, Odd Arne Henriksen, declaró que si Azad era finalmente deportado él lo acompañaría.
“En nuestra familia no nos rendimos tan fácilmente. Luchamos hasta el final”, dijo a la NRK. Azad llegó a Noruega hace diez años, habla un buen noruego -según el periódico Aftenposten-, tiene un trabajo estable y muchos amigos.
En los últimos dos años, 40 de 52 personas homosexuales que solicitaron asilo en Noruega fueron rechazadas,
y el Ministerio de Justicia ha declarado estar estudiando cambiar la forma en que las solicitudes de asilo por motivos de orientación o identidad sexual son tratadas, tal vez siguiendo los pasos de países como el Reino Unido.
Según la Federación Internación de Refugiados Iraquíes entre 5000 y 6000 refugiados de dicho país habrían sido deportados de Europa desde 2005, la mayoría de ellos kurdos.
La semana pasada Dindar Najman, ministro iraquí de Inmigración, declaró que el aeropuerto de Bagdad no aceptaría más ciudadanos iraquíes deportados desde Europa por la fuerza.
Ningún país europeo ha intentado deportar a algún ciudadano iraquí desde entonces, por lo que aún no se sabe si las autoridades iraquíes mantendrán su palabra.
En septiembre el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Misión de Ayuda a Irak de la misma organización publicaron un informe sosteniendo que los ataques contra la población LGTB iraquí habían continuado en 2010
Fuente : NRK

















