LIBRO RECOMENDADO : Rudolf Brazda - (( Jean-Luc Schwab ))

Titulo: Rudolf Brazda
Jean-Luc Schwab
Editorial: : Alianza Editorial
Fecha de edición: Octubre 2011
Páginas: 295
Materia: Ensayo
20,00 € aprx
Buchenwald, 24 de abril de 1945 Rudolf Brazda mira por última vez la verja del campo. Puede marchar.
Esto ha terminado… Algunas semanas más tarde, todavía era el número 7952, el quinto en llevar ese número. Antes que él, había habido dos polacos.
Trasladados. Dos resistentes al Reich. Muertos. Pero este quinto, había sido el único deportado por homosexualidad, el único que llevaba un triángulo rosa.
Al comienzo de sus 97 años, Rudolf Brazda nos ofrece un testimonio único y excepcional apoyado en un riguroso trabajo de investigación histórica.
Desde la llegada del nazismo a Alemania hasta la invasión de Checoslovaquia, desde la despreocupación
al inicio de los años treinta al horror del campo de Buchenwald, esta obra revela, por primera vez, y con todo detalle, las pesquisas policiales llevadas a cabo contra numerosos homosexuales en el estado nazi.
Asimismo, aborda, con tacto pero sin tabú, la cuestión de la sexualidad en un campo de concentración. Esta es la historia de un triángulo rosa.
.
.
.
Rudolf Brazda

(Rudolf Brazda, en el monumento a las víctimas gays del nazismo en el Parque Tiergarten de Berlín.).
Si alguien puede representar la imagen del avance de los derechos de los homosexuales en algunas partes del mundo, seguramente sea Rudolf Bradza.
Este sonriente hombre está considerado el último de los "triángulos rosas", distintivos que los nazis usaban para identificar a los homosexuales encerrados en los campos de concentración durante la 2da. Guerra Mundial.
Por estos días, Bradza fue protagonista de las actividades por el Día del Orgullo Gay celebrado en Berlín.
El anciano Rudolf, , era un veinteañero cuando Adolf Hitler llegó al poder en Alemania. En 1934 vivía en concubinato con su novio de entonces cuando fue condenado a seis meses de cárcel en virtud de una ley que prohibía la "fornicación" entre hombres.

Expulsado por los nazis a Checoslovaquia, trabajó en una compañía teatral y de opereta hasta que en 1938 volvió a ser detenido y deportado al campo de concentración de Buchenwald en 1941.
Allí le obligaron a ponerse el "triángulo rosa", un distintivo de los homosexuales, y lo sometieron a trabajos forzados.
Sobrevivió cuatro años gracias a la "suerte", como él dice, y a una aventura amorosa con un capo comunista.
Una vez liberado el campo en 1945, se instaló en Francia con su nuevo amor, con quien convivió más de 50 años. «Después de la guerra, tuve una vida muy feliz. Ya no estábamos obligados a escondernos, como antes, cuando se nos consideraba anormales. Pero gracias a Dios, hoy somos libres. No hay nada como la democracia», afirmó con una sonrisa.
Más de 50.000 homosexuales fueron condenados bajo el régimen de Adolf Hitler en virtud de un código penal derogado en 1969. No obstante, esta condición no fue totalmente despenalizada en Alemania hasta 1994.
Las estimaciones cifran entre 5.000 y 15.000 los homosexuales que fueron deportados a los campos de concentración, donde murió más de la mitad por extenuación y malos tratos.
A escala europea se calcula que entre 5.000 y 15.000 personas fueron deportadas, a causa de su homosexualidad, a los campos de concentración nazis, según declaró a la AFP el historiador Mickael Bertrand.
Brazda fue deportado al campo de Buchenwald (centro de Alemania) en agosto de 1942, donde tuvo que llevar un triángulo rosa, símbolo con el que se estigmatizó a los homosexuales.
Brazda se dio cuenta de su homosexualidad como "una disposición natural" que aceptó como tal, "consciente de haber tenido la suerte de tener a su lado un compañero", según relató él mismo.
El drama de los "Triángulos rosas" permaneció un tema desconocido hasta que en 1980 se empezaron a publicar libros, rodar películas y crear obras de teatro que hablaban de esta cuestión.
Brazda salió del anonimato cuando Alemania inauguró en 2008 un monumento para homenajear a los "Triángulos rosas" y los organizadores afirmaron que no quedaba vivo ningún testigo del horror. Entonces Rodolf Brazda, que vivía en el anonimato desde 1945 cerca de Mulhouse, decidió quebrar su silencio.
Rudolf Brazda, el último superviviente conocido de los que fueron encerrados en los campos de concentración nazis por su homosexualidad,
va a ser nombrado Caballero de la Legión de Honor, la más alta condecoración otorgada por la República Francesa. Brazda, de 97 años de edad, sobrevivió tres años al internamiento en Buchenwald.
Según Philippe Couillet, presidente de la asociación Les Oublié(e)s de la Mémoire (“Los olvidados de la memoria”,
que persigue la dignificación de las víctimas del triángulo rosa), la recomendación ha partido del primer ministro francés François Fillon.

Couillet declaró que el galardón marca “un paso más en el reconocimiento de la deportación de los homosexuales”
y que supone una merecida recompensa a la valentía de Brazda por hablar públicamente de su experiencia.
Brazda, quien hizo pública su condición en 2008 durante la inauguración del monumento en Berlín a los homosexuales asesinados por los nazis. En octubre del año pasado
volvió a hablar con los medios de comunicación y recientemente se ha publicado una biografía,
titulada Das Glück kam immer zu mir. Rudolf Brazda: Das Überleben eines Homosexuellen im Dritten Reich (“La suerte siempre volvía a mí").
Rudolf Brazda: la supervivencia de un homosexual en el Tercer Reich”), sobre su historia. El autor, Alexander Zinn,
prepara también un documental que incluirá entrevistas y el regreso de de Brazda a Buchenwald.
>
Rudolf Brazda (Brossen no lejos de Leipzig, 26 de junio de 1913) es el último superviviente (conocido)
de los que llevaron el triángulo rosa en los campos de concentración nazis, concretamente en el campo de concentración de Buchenwald.
Brazda nació de padres checos que habían inmigrado a Alemania desde el Imperio austrohúngaro.
Nació en Meuselwitz, actualmente Brossen, y tuvo que aprender el oficio de techador, puesto que no consiguió el de decorador de escaparates por no ser de nacionalidad alemana.

Cuando en 1933 los nazis tomaron el poder, tenía 20 años y acababa de descubrir su homosexualidad. Iba a bailes en Leipzig y conoció a su novio en Meuselwitz.
Este vivía subarrendado en casa de una testigo de Jehová y Brazda pronto se trasladó a vivir con él. La dama, que era religiosa estricta, no tenía nada en contra de la relación e incluso les dejó su propio dormitorio.
En algún momento entre marzo de 1933 y septiembre de 1935, la policía echó el ojo a Brazda y finalmente fue denunciado por el artículo 175 del código penal.
Al fiscal del estado le contó voluntaria y abiertamente sobre su convivencia y también que no se avergonzaba de ello.
El proceso, que se llevó a cabo en el juzgado de primera instancia de Altenburg, levantó un cierto revuelo; un periódico de Meuselwitz, según lo recuerda Brazda, tituló la noticia «Vivían juntos como hombre y mujer».
El juzgado no tenía en sus manos mucho más que la declaración de Brazda, por lo que sólo hubiese podido condenarlo si se hubiese demostrado «lujuria contra natura» (sexo anal o intercrural) según la versión del artículo vigente.

A pesar de ello, Brazda fue condenado a seis meses de cárcel. Tras su liberación, siguió teniendo el apoyo de su madre, pero como «extranjero con antecedentes» fue expulsado a Checoeslovaquia. Brazda nunca había estado en el país y no hablaba ni checo ni eslovaco.
Brazda se instaló en los Sudetes, en Karlsbad. Allí conoció a su nueva pareja que tenía contactos en el grupo de teatro Fischli-Bühne.
Brazda acompañó al grupo durante tres años en sus giras por los Sudetes. Durante esa época actuó en operetas y trabajó de actor y bailarín, siendo su mejor número una imitación de Joséphine Baker.
Tras la anexión en octubre de 1938 de los Sudetes por parte de la Alemania nazi, Brazda se quedó allí.
Los judíos del grupo de teatro enseguida fueron detenidos y algo más tarde el mismo Brazda, que fue encerrado en la prisión de Eger sin ningún tipo de proceso.
El 30 de marzo de 1941 llegó al campo de concentración de Buchenwald. Allí tuvo que ponerse el triángulo rosa, además de la «T» de checo (Tcheche).

Primero tuvo que trabajar en la cantera, un trabajo especialmente duro, en el que muchos encontraban su muerte.
Poco después le fue asignada una tarea más ligera en la enfermería y luego en un cuadrilla de construcción como techador, donde las condiciones de trabajo eran considerablemente más fáciles.
Allí pasó a ser protegido por un kapo comunista, relación que acabaría siendo amorosa y que salvaría la vida de Brazda.En prima-vera de 1945 se decidió «evacuar» el campo de concentración de Buchenwald y se envió a los presos en largas marchas que significarían la muerte para muchos de ellos.
Brazda, con ayuda de un kapo, pudo esconderse en una pocilga hasta que los americanos liberaron el campo el 11 de abril de 1945.
Tras la Guerra, Brazda se trasladó con otro preso a la partia de este último en el sur de Alemania.
En 1947, se juntó con Eddi, un suabo del Bánato, que sería su compañero sentimental hasta su muerte en 2002.
Juntos se trasladaron a Alsacia, en Francia, donde la homosexualidad no estaba penada. A comienzos de la década de 1970,
volvieron al sur de Alemania y Brazda continúa viviendo allí en una pequeña casa que construyó con su pareja
Durante al inauguración del Monumento a los homosexuales perseguidos por el nazismo el 27 de mayo de 2008,
se había dado por supuesto que ya no quedaban supervivientes del triángulo rosa.
Gracias a la publicidad que tuvo el evento, la sobrina de Rudolf Brazda entró en contacto con el Lesben- und Schwulenverband in Deutschland (LSVD) y les contó sobre su tío.

En consecuencia, Brazda, de 95 años, fue invitado por el LSVD a Berlín para, el 27 de junio de 2008, ser recibido en el ayuntamiento de Berlín
por el alcalde Klaus Wowereit y por la noche participar en una discusión sobre la «Historia de la persecución de los homosexuales por los nacionalsocialistas».
Al día siguiente, junto con Wowereit y el presidente del parlamento alemán Wolfgang Thierse, participó en la «Conmemoración a las víctimas homosexuales de los nazis» del LSVD y de la fundación
Denkmal für die ermordeten Juden Europas («Monumento para los judíos asesinados de Europa»).
Por la tarde participó por primera vez en su vida en una manifestación del orgullo gay en el carro del LSVD, en Berlín

Sobre el monumento a los homosexuales .Una vez conocido el resultado del concurso de proyectos del monumento, que ganaron Michael Elmgreen y Ingar Dragset,
Rudolf Brazda, el último superviviente de los "Triángulos rosas", los homosexuales internados en campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial, murió en agosto a la edad de 98 años en Bantzenheim (este de Francia),
"Rudolf entró en un sueño profundo al alba, residía desde el mes de junio en un centro hospitalario para personas mayores dependientes en Bantzenheim", en la región de Alsacia, comunicó su entorno.

















