Una pareja gay, multada con más de 2.000 euros por besarse junto al Coliseo de Roma

Michele F. y Roberto L., dos jóvenes de 31 y 32 años respectivamente, han sido condenados a pagar una multa de 2.280 euros por actos “contrarios a la decencia pública“. Según la pareja, su “delito” consistió en intercambiar un beso junto al Coliseo de Roma (Italia), en el año 2007.
Los jóvenes fueron sorprendidos por la Policía en lo que la jueza Cristina Scipioni ha considerado que son “actos obscenos en un lugar público“.
El fiscal Pietro Pollidori pidió una pena de tres meses de reclusión, tras defender como cierto el informe de los carabineros. Por su parte, el abogado Daniel Stopelli ha anunciado que recurrirán la sentencia. “Es una decisión que no entiendo“, declaró. “Esperamos las razones“.
Roberto, uno de los inculpados, dijo estar decepcionado con el fallo judicial. “Me era imposible hacer aquello de lo que me acusaron“, manifestó.
“Ocho días antes me habían intervenido quirúrgicamente y llevaba una media elástica alrededor de mis partes íntimas que me impedía cualquier tipo de relación sexual“.

Su abogado añadió: “Tengo curiosidad por saber los motivos de la sentencia y cómo estará justificada la condena a la luz de los inequívocos resultados procesales que excluían la responsabilidad de mis clientes“.
Lo cierto es que parece que la ola de homofobia en Italia suma y sigue. Recordamos que hace sólo unos días nos hacíamos eco de las intenciones del alcalde de la ciudad de Treviso, quien precisamente se mostraba a favor de multar a las parejas gays que se besaran en público.
También se han sucedido las declaraciones homófobas a raíz del vídeo promocional del Europride que se celebrará este año en Roma.
Los creadores del mismo se han visto obligados, para defenderse, a probar la existencia de las relaciones homoeróticas entre los gladiadores romanos.
La Iglesia de Santa Lucía, en Italia, tenía organizada para el próximo 12 de mayo una vigilia de oración destinada a todas las personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales que han sido víctimas de la homofobia y la transfobia presentes en el país.
Pese a los pronósticos iniciales de celebrar el evento en la Iglesia de Santa Lucía, el cardenal Paolo Romeo ha prohibido la celebración del acto.
Asociaciones LGTB italianas han reaccionado a la prohibición del cardenal rechazando de forma tajante la discriminación y la incitación al odio que se sigue imponiendo desde la Iglesia.
Arcigay, la principal organización LGTB del país, manifestó que están "sorprendidos y entristecidos. Es un veto ante el sufrimiento de víctimas inocentes, las mismas personas que el cardenal y la Iglesia alegan que han votado a favor de defender, sin distinción.
La prohibición es también un acto de agresión, en su complicidad con los que difunden el odio y la homofobia".

















