12º aniversario del atentado homófobo de Londres, que costó la vida a tres personas

El sábado se cumplió el 12º aniversario del atentado contra el Admiral Duncan, pub de ambiente gay situado en pleno Soho londinense.
Obra del terrorista de extrema derecha David Copeland, que empeñado en castigar a minorías raciales y sexuales colocó varias bombas en abril de 1999 en locales frecuentados por personas de raza negra, asiáticos y homosexuales.
Un atentado que segó la vida de tres personas: Andrea Dykes -de 27 años y embarazada de cuatro meses- y sus amigos Nik Moore, de 31, y John Light, de 32. El marido de Andrea sufrió además graves heridas.
El atentado del Admiral Duncan marcó un antes y un después en la vida de la comunidad LGTB londinense, que creía haber conseguido en el barrio del Soho un espacio de seguridad privilegiado en el que mantenerse al resguardo de la homofobia social.
La explosión, la muerte de tres personas y las múltiples heridas sufridas por el resto de los presentes en el local devolvieron a las personas LGTB a la cruda realidad: no existe espacio seguro ante la homofobia.
Un mensaje que deberíamos tener presente ahora más que nunca, cuando los vientos de la intolerancia ultra recorren de nuevo Europa de una forma inquietante.Nuestro trecuerdo para las víctimas.
Jonathan Cash recuerda la tragedia.

Jonathan Cash ( señalado con un circulo )No tenía ni idea cuando salí de trabajar en la noche de 30 de abril de 1999, que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre.
De hecho, no había nada fuera de lo común sobre el día y la fecha, excepto, quizás, el clima. Fue glorioso; inusualmente cálido para abril. Era un viernes por la noche y un día festivo. La noche estuvo llena de promesas.
Había quedado con dos amigos en el Admiral Duncan en Soho a tomar unas copas ya que normalmente se hacía en un viernes.
Yo estaba tomando mi bebida, a la espera. de que ellos llegaran . Ellos llegaron tarde. Miré a mi alrededor y no reconocí ra nadie que yo conocía. La gente parecía de buen humor, el día festivo de sol se retiraba en una multitud.

Pero la gente había empezado a notar una bolsa en el suelo y se apunta a la misma. La vi y se trasladó unos metros de distancia. Londres durante estos días estaba en alerta máxima.
habian estalado dos bombas los fines de semana anteriores - una en Brixton, al sur de Londres y uno en Brick Lane, en el extremo este. Gran parte de la prensa pensaron que era una cosa de odio racial, pero la prensa gay había sugerido que un bar gay podría ser el próximo. Francamente no lo sabía.
El pub, Mark Taylor se inclinó sobre la bolsa para investigar. 18:37 Fue precisamente cuando una bomba llena de fertilizantes y cientos de clavos estalló en la cara.
Un estruendo arrasó el edificio. Realmente no puedo decir cuánto tiempo duró, unos segundos tal vez. No me acuerdo, pero hubo un crujido de algo sólido, algo estructural.
Pero lo que puedo recordar es el olor acre, el polvo de azufre. Mis oídos con un pitido ensordecedor, mis ojos con un tremendo escozor, el polvo llenó mi nariz haciendo difícil la respiración.
Pude ver muy poco delante de mí - tal vez cinco o seis pulgadas. Un momento antes de formas familiares de la barra había ido volando hacia el frente abierto de la taberna.
Después del silencio, la gente comenzó a gritar. Recuerdo estar en el piso, rodeado de escombros. Y con toda la fuerza en mi cuerpo, me arrastró fuera de la parte delantera de la taberna a Old Compton Street, sentado aturdido en la acera.

La explosión abrió un agujero en mi hombro. He perdido un trozo de mi pulgar y mi pelo era quemado en algunos lugares. Tuve la suerte. Más tarde me enteré de que tres personas habían muerto, decenas de heridos y algunos habían perdido sus extremidades y amputaciones e injertos de piel.
¿Cómo se llega a algo como esto? Muy poco a poco es la respuesta. Durante meses después del atentado, que no podía salir de la casa.
Con el tiempo me fui de Londres y se trasladó a Brighton. Yo no trabajo por un año. Yo no podía hablar de ello y que fue una experiencia muy alienante.
No es una exageración que dejé de vivir por cinco años. Pasando para mí fue cuando me utiliza parte del dinero de la indemnización a hacer una maestría en escritura dramática.

El Asesino David Copeland dijo que odiaba a los homosexuales . Pero en esa noche, como cualquier noche en un bar gay, había gente de toda clase. Uno de ellos era una mujer embarazada que tiene una copa antes de ir teatro. Ella fue asesinada junto con sus dos amigos gays, dejando a su marido en coma durante semanas.
LA VANGUARDIA INTERNACIONAL SÁBADO, 1 MAYO 1999 RAFAEL RAMOS Corresponsal LONDRES
La primera víctima fue la comunidad negra de Londres, la segunda los inmigrantes asiáti cos, y la tercera han sido los homo sexuales.
Una bomba de clavos,. cuya colocacíón se atribuyó en una lla mada a la BBC el grupo de extrema derecha White Wolves (Lobos Blancos),
hizo explosión ayer tarde en un pub del Soho frecuentado por gays y mató a tres personas e hirió a más de 70, algunas de gravedad.
El tercer atentado de esta natura leza en la capital inglesa en el mes Esta es la tercera acción terrorista que se produce en un mes perpretada por grupos neonazis de abril
convirtió el centro de Londres en una zona de guerra, más pro pia del conflicto de Kosovo que de una de las grandes capitales occiden tales.
El popular barrio del Sobo, zona de teatros, restaurantes y discote cas, parecía a las ocho de la noche Pristina o Belgrado.
Una veintena de ambulancias trasladaban los heri dos a los hospitales, la gente sangra ba despedazada en el pavimento, sin piernas ni brazos, y todo era caos y confusión.
Los pubs del Soho estaban llenos a rebosar a las seis y media de la tar de de un viernes caluroso, más pro pio de verano que de primavera. Era el principio de un puente —el lunes es fiesta en el Reino Unido—, y el Admiral Duncan, un establecimiento de la calle Old Compton en pleno corazón del Sobo, favorito de la comunidad gay,
estaba lleno a re bosar, para consumir las primeras pintas de cerveza de un fin de sema na que se presentaba esplendoroso. Fue entonces cuando hizo explosión la bomba, y el centro de Lon dres se convirtió en un infierno.
“Lo primero que pensé —dice Pa- trick Kavannagh, un irlandés— es que el IRA había roto el alto el fue go y había reanúdado la campaña de violencia. Incluso se me pasó por la cabeza la posibilidad de un ata que serbio, o de que se le cayera un misil a un avión de la OTAN cami no de Belgrado.
Alguien sugirió la posibilidad de que se había producido una explosión de gas.” Pero, según fuentes de la Policía Metropolitana londinense,
no cabe ninguna duda de que no fue nada de eso, sino el tercer ataque de la extrema derecha británica en unas pocas semanas contra los grupos étnicos, culturales y sociales que no se ajustan al modelo ario, en este caso la importante y numerosa comuni dad gay de Londres.

La revista “Pink Paper”, con am plia difusión entre los homosexua les, había advertido en su último nú mero de la posibilidad de un ata que, y recomendaba todo tipo de precauciones, pero nadie podía pre ver una masacre como la de ayer tar de en el Soho.
De hecho, Scotland Yard había cancelado los permisos de centena res de agentes para el largo fin de se mana, en previsión de un nuevo atentado como los de los mercados de Brixton y Brick Lane, perpetra dos en sábado.
Al atacar un viernes por la tarde, los terroristas han roto sus propias pautas, y han creado un elemento sorpresa que pilló tanto a las autoridades como a las posibles víctimas e fuera de juego.
“No cabe duda —dijo el ministro del Interior, Jack Straw— de que el autor del crimen pretendía causar el máximo daño posible. Es un acto de crueldad indescriptible.”
En apenas, unos segundos, el cen tro del Soho, corazón de la vida noc turna londinense con sus “sex shops”, clubs nocturnos y bares de “strip tease”, se convirtió en un ba ño de sangre. “Algunas de las víctimas estaban tendidas en el pavimento
La comunidad homosexual temía la posibilidad de un atentado tras haber sido afectadas la comunidad negra y la asiática mento, recibiendo la respiración ar tificial, a otras les faltaban miem bros, los gritos de dolor se perdían en medio de las sirenas de las ambulancias,
los bomberos y los coches de policía”, explicó Jeremiah Hen derson, que estaba tomándose una. cerveza en un pub cercano al Admiral Duncan.
La bomba de clavos, similar a las colocadas recientemente en los ba rrios étnicos de Brixton y Brick Lane, hizo explosión en el interior del establecimiento, tan repleto de gen te que muchos se tomaban su pinta de cerveza en la acera de la calle Old Compton.
Toda la fachada del local quedó destruida, según testigos pre senciales de la masacre. El barrio del Soho, a las seis y media de la tar de, estaba repleto de gente que se dirigía a los teatros y restaurantes en el inicio de un largo fin de semana de fiesta..
Fuente : PinkNews / La Vanguardia














