WikiLeaks: la homosexualidad del principal sospechoso, utilizada por los homófobos

El principal sospechoso de haber filtrado los documentos secretos de la diplomacia estadounidense a WikiLeaks es Bradley Manning, un joven de 23 años al parecer abiertamente homosexual.
Este hecho está siendo aprovechado desde sectores homófobos para hablar de una “traición gay” y reclamar el mantenimiento o incluso endurecimiento del ‘Don’t Ask, Don’t Tell’.
Considerado un auténtico héroe por unos y un traidor por otros, parece que Manning es abiertamente homosexual, y que incluso habría llegado a desarrollar un cierto grado de activismo LGTB. Y decimos “parece” porque es difícil separar la verdad de lo que podría ser una mera campaña de desprestigio (a ojos de cierto sector de la población, se entiende).
Porque Manning también ha llegado a ser descrito como transexual, psicológicamente inestable, suicida y amante despechado, abandonado por su novio.
Y -siempre según la prensa- esa orientación sexual no le habría hecho la vida precisamente fácil, y menos aún en un entorno como el ejército estadounidense, donde se veía obligado por la normativa del DADT a mantenerla en secreto.

Incluso el New York Times publicó un perfil de Manning en el que achacaba su actuación a una infancia y adolescencia difíciles, debido al acoso que sufrió primero por su carácter introvertido, apasionado de la informática, y más tarde por su homosexualidad.
Esta hipótesis, no obstante, fue descartada y calificada como “totalmente repugnante” por Julian Assange, fundador de WikiLeaks.
Según Assange, los motivos de Manning fueron bastante más nobles, de índole política e imposibles de reducir a un simple ejercicio de psicoanálisis.
Muchos ven en esta caracterización de Manning un mero intento por desprestigiarlo, como podría estar ocurriendo con el propio Assange.
Al otro lado del espectro político, otros han llegado a achacar las acciones de Manning a un presunto odio hacia el ejército de los Estados Unidos por su política discriminatoria.
No obstante, los que sostienen esta teoría no cuestionan una política represiva como es el DADT por semejantes efectos nocivos, sino que incluso reclaman su endurecimiento.
Sin entrar en valoraciones sobre la (siempre presunta) actuación de Mannning, se trate o no de una campaña de desprestigio y sea cual sea su orientación sexual,
resulta perturbador que sea utilizada como argumento contra todo un colectivo, y como justificación para mantener una política discriminatoria en vigor.
Fuente : The Guardian

















