Declarado culpable Jacobo Piñeiro el asesino de dos homosexuales en Vigo / Crimen de Vigo: madre de una víctima dice que la declaración del asesino es una "pantomima"

Jacobo Piñeiro, el autor confeso de la muerte de dos jóvenes homosexuales en la calle Oporto de Vigo en julio de 2006, ha sido declarado culpable por un jurado popular de dos delitos de homicidio y del delito de incendio.
No obstante, Piñeiro ha quedado en libertad hasta que haya sentencia, por lo que las acusaciones han pedido que, al menos, comparezca en el juzgado dos veces al día.
Según el veredicto, leído por el portavoz del tribunal popular, los nueve miembros del jurado, por unanimidad han considerado probado que el acusado asestó 57 puñaladas a las víctimas (35 a Isaac Pérez Triviño y 22 a Julio Anderson Luciano).
Además, consideran que quería causarles la muerte y que aumentó "deliberada e inhumanamente" el dolor de ambos.
El jurado también ha considerado por unanimidad que Piñeiro no actuó en legítima defensa, ni que tampoco se encontraba bajo los efectos de drogas o alcohol, ni bajo un miedo insuperable, eximentes que pedía la defensa para que el acusado fuera absuelto.
A ese respecto, han recordado que, según el informe de las forenses, las víctimas no pudieron atacarle y estaban indefensas por las graves heridas que tenían.
Culpable de un delito de incendio
En lo que respecta al incendio, el veredicto también considera a Jacobo Piñeiro culpable de haber prendido el fuego en el piso donde cometió los asesinatos y de haber abierto además la espita del gas.
En ese sentido, se recoge en el documento que el acusado era "consciente del riesgo de que el fuego se extendiese a los restantes pisos del inmueble con peligro para sus ocupantes y, al abrir la espita del gas, tenía intención de provocar una explosión".
No obstante, el tribunal cree que Piñeiro se llevó una maleta llena de objetos personales del piso para simular un robo, y no con ánimo de lucro, por lo que lo consideran no culpable del delito de hurto que pedía la acusación particular.
Finalmente, el jurado se ha mostrado desfavorable a la posibilidad de que Jacobo Piñeiro se acoja a los beneficios de la condena condicional y se le suspenda la pena. También ha rechazado que se solicite al Estado el indulto.
Marta Pérez Triviño, la madre de uno de los fallecidos, respiraba por fin tranquila. Después de cuatro años de lucha para lograr que se hiciese justicia, abandonaba las dependencias judiciales al grito de "¡culpable, culpable!".
A pesar de todo, la batalla continúa y el objetivo ahora es evitar que huya para que cumpla la condena que le impondrá en los próximos días la Audiencia de Vigo.
En libertad
Pese a este veredicto, Jacobo Piñeiro ha abandonado libremente los juzgados, ya que no hay una sentencia todavía que le condene.
Sin embargo, el juez ha decretado la comparecencia obligatoria en el juzgado dos veces al día como medida cautelar hasta que se dicte sentencia.
Piñeireo deberá, por tanto presentarse en los juzgados de Cangas de lunes a viernes por la mañana (de 9.00 a 10.00 horas) y por las tardes (de 17.00 a 18.00 horas).
En cuanto a los fines de semana, los sábados deberá presentarse a firmar en los juzgados de Vigo tanto por la mañana como por la tarde, mientras que los domingos deberá comparecer, sólo de mañana. Además, el asesino de los dos homosexuales tiene prohibido abandonar el territorio nacional.
Enfrentamiento con la prensa
Tras escuchar el veredicto del jurado, Piñeiro ha salido rápidamente por la puerta de atrás y se ha encarado con varios reporteros gráficos que grababan su salida, a los que ha insultado y amenazado.
Encarándose con varios cámaras y con los puños cerrados, profirió insultos y amenazas en plena calle. "¡Qué te salgas de delante, qué pasa, cojones. Qué coño grabas ya!", gritó a la puerta de la Audiencia. Frente a uno de los objetivos, prosiguió: "¡Te voy a romper la cabeza".
Unos segundos después, dedicaba a la prensa una peineta con su dedo índice hasta perderse entre los viandantes.
Jacobo Piñeiro está en libertad porque, el pasado 13 de julio, agotó el período de prisión provisional. Además, en febrero del año pasado fue sometido a un primer juicio en el que fue absuelto.
Tras el recurso de las partes, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSGX) anuló a sentencia y ordenó la celebración de un nuevo juicio del que hoy se conoce el veredicto
Fuente : Agencias
.
.
.
Crimen de Vigo: madre de una víctima dice que la declaración del asesino es una "pantomima"

El “perdón” pedido por Jacobo Piñeiro Rial, asesino confeso de dos homosexuales en Vigo en 2006, es una “pantomima”, dijo ayer la madre de una de las víctimas. Mientras el segundo juicio sobre el caso llega a su fin
(el primero debió ser anulado por el Tribunal de Xustizia de Galicia), Marta Pérez Triviño admitió su nerviosismo y desestimó completamente las palabras del victimario.
Piñero Rial aseguró que fue todo (el doble crimen) "por miedo" y pidió perdón "a todo el mundo, en especial a su familia, a sus padres, su hermana e hija, y a la madre de Isaac (una de las víctimas)".
"Pasó lo que pasó", dijo el acusado, quien aseguró que Julio Anderson, una de las víctimas, le había amenazado en dos ocasiones con un cuchillo,
por lo que él estaba esa noche "muy asustado", y que cogió todos los cuchillos de la cocina y andaba con ellos por la casa "sin saber qué hacer".
"Estoy atacada de los nervios porque Jacobo Piñeiro sigue diciendo que tenía un miedo insuperable, tirando por tierra todo lo que dijeron ayer las forenses, que son las personas especializadas en estos casos", declaró Pérez Triviño a la prensa.
Explicó que el acusado no la miró a la cara cuando pidió perdón, y dijo que, "lo normal" hubiese sido "que se diese la vuelta, se levantase de donde estaba sentado mirando hacia el jurado popular, me mirase a la cara y me pidiese perdón, no hacerlo mirando hacia el jurado".
También comentó que Piñeiro Rial "está muy preparado", ya que "tiene un buen letrado y se nota que es una pantomima todo, que se lo está sacando de la manga".
La muerte de los dos jóvenes gays, Isaac Pérez Triviño y Julio Anderson Luciano, se produjo en un piso de la calle Oporto, en julio de 2006, y las víctimas recibieron 57 puñaladas.
El acusado, que confesó la autoría del doblo crimen, fue exculpado en 2009 por un jurado popular de los delitos de homicidio, tras alegar que había actuado en legítima defensa,
y únicamente se le condenó por el incendio de los cuerpos y la vivienda, por lo que se le impuso una pena de 20 años de prisión, aunque el Tribunal Superior de Justicia de Galicia anuló la sentencia y ordenó la repetición del juicio.
Como anteriormente hemos señalado Jacobo Piñeiro, auto confeso de la muerte de Isaac Pérez y Julio Anderson, dos muchachos gays, ha “pedido perdón”
este miércoles en la última sesión del juicio que se sigue contra él en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra (con sede en Vigo)
y ha argumentado que actuó estando “muy asustado”. Algo que parecen contradecir las forenses, para las cuales el crimen fue cometido de forma planificada.
Piñeiro ha hecho uso de su derecho a la última palabra para reiterar que acuchilló a Isaac Pérez y a Julio Anderson “por miedo”. Además, pidió “perdón” a su familia y a Marta Pérez, la madre de Isaac, aunque reconoció que “eso no soluciona nada”.
Mientras que la Fiscalía y la acusación particular mantuvieron sus conclusiones y advirtieron de lo falso de la versión del acusado,
su abogado defensor ha pedido al jurado que valore el hecho de que Jacobo no huyó cuando quedó en libertad y que se ha vuelto a sentar en el banquillo para “asumir su responsabilidad”.
También ha hecho referencia a un supuesto “juicio paralelo” al que habría sido sometido su cliente, alegando además que ya ha pasado cuatro años en prisión.
La declaración de las dos forenses que realizaron las autopsias desbarató la versión de Piñeiro, articulada a partir de un supuesto enfrentamiento con Julio en el que asegura además haberse cortado la mano al intentar arrebatarle el cuchillo con el que le amenazaba.
Las especialistas consideran que, dados el ensañamiento y la fuerza con los que Piñeiro asestó las 57 puñaladas, es más probable que las lesiones se las produjera al final, al cortarse intentando sacar el arma de los cuerpos.
Las forenses descartaron que el asesino se dejara llevar por la ofuscación, dado que la secuencia del desarrollo de los crímenes evidencia que siguió una conducta “elaborada, planificada, y con un fin”.
También desmontaron la eximente de haber actuado bajo los efectos de la cocaína y el alcohol al constatar que la muerte se produjo entre las cuatro y cinco de la madrugada, la misma hora en que los vecinos aseguran haber escuchado los golpes, ya que según la propia versión del acusado dejó de beber y drogarse a las doce de la noche.
Las médicos no descartaron que Piñeiro atacara por sorpresa a Julio, cuyo cuerpo no presentaba heridas defensivas.
Según explicaron al jurado, el acusado infligió las heridas en varios momentos diferentes y con dos cuchillos distintos (uno de al menos 7 centímetros de ancho, con el que asestó 22 puñaladas a Julio, y otro de 13 centímetros de longitud y dos de ancho, que usó para dar 35 cuchilladas a Isaac), propiciando a las víctimas una agonía de hasta 15 minutos.
Arrastró el cuerpo de Julio desde su dormitorio (donde se produjo la primer agresión) al salón, acuchilló a Isaac en su dormitorio (no hay pruebas de que éste saliera de él); se duchó, metió varias cosas en una maleta y prendió cinco focos de fuego, dos de ellos en los cadáveres, antes de abandonar el piso.
Fuente : Faro de Vigo

















