La Cámara baja del Parlamento irlandés aprueba de forma unánime la nueva ley de uniones civiles para parejas del mismo sexo

Justo un año después de que el Gobierno le diera luz verde, El Dáil Éireann (Cámara baja del Parlamento irlandés) ha aprobado este jueves, con el acuerdo de todos los grupos políticos y sin necesidad de someterla a votación la ley que permite la celebración de uniones civiles entre personas del mismo sexo.
Aunque con limitaciones, se trata, sin duda, de un avance significativo en un país en el que la iglesia católica, que se ha opuesto con fuerza a la ley, conserva todavía gran influencia social.
La ley, que además de las uniones civiles entre personas del mismo sexo reconoce una serie de derechos a las parejas de hecho (tanto homo como heterosexuales), debe todavía ser votada en el Seanad Éireann (Senado),
pero su aprobación se da por segura (aunque algún senador ha anticipado que romperá el consenso existente entre los partidos y votará en contra).
De acuerdo a los procedimientos legislativos irlandeses, al visto bueno del Parlamento a la ley deberá seguirle su sanción formal, prevista para otoño. Las uniones se podrán celebrar previsiblemente a partir de 2011.
La nueva regulación deberá ser complementada a lo largo de los próximos meses con reformas legales en los ámbitos de seguridad social y de fiscalidad para permitir que las uniones civiles sean tratadas igual que los matrimonios en estos campos.
El nuevo marco legal sigue sin contemplar la adopción por parejas del mismo sexo ni el reconocimiento de derechos de parentalidad conjuntos en parejas en los que alguno de sus miembros ya tenga hijos legalmente reconocidos.
El hecho de que la nueva ley no sea una verdadera ley de matrimonio no ha calmado las iras de la iglesia católica irlandesa, que considera que de todas formas supone una forma de “devaluar” la institución del matrimonio.
La iglesia se ha apresurado además a exigir que los funcionarios católicos puedan “objetar” y negarse a inscribir en los registros civiles este tipo de uniones por ir en contra de sus creencias (posibilidad que a día de hoy no contempla la ley).
El ministro irlandés de Justicia, Dermot Ahern, ha respondido que precisamente la ley ha sido “cuidadosamente” redactada de forma que en ningún momento suponga una amenaza para la “posición constitucional” que ocupa el matrimonio.
La lucha por el matrimonio continuará
La nueva ley ha sido recibida con moderada satisfacción por los colectivos LGTB y de defensa de los derechos civiles, pero no deja de ser considerada un escalón más hacia la plena igualdad, aún por conseguir.
El Consejo Irlandés de Libertades Civiles (Irish Council of Civil Liberties, ICCL), por ejemplo, ha saludado su aprobación, que considera un “sólido” avance respecto a la situación actual (en la que las parejas del mismo sexo carecen de reconocimiento jurídico).
EL ICCL, sin embargo, advierte que las deficiencias del nuevo marco jurídico solo podrán ser resueltas cuando Irlanda apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Fuente : independent

















