El arzobispado de Madrid carga, desde su semanario Alfa y Omega, contra las políticas de erradicación de la homofobia

El semanario Alfa y Omega, editado por el arzobispado de Madrid, nos deleita con una nueva dosis de odio visceral hacia gays y lesbianas.
En esta ocasión, el semanario carga contra los anunciados planes del ministerio de Igualdad de promover la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación, cuyo fin es proteger los derechos de las minorías e impedir que cualquier persona pueda ser discriminada por razones de raza, sexo, edad u orientación sexual.
Esto último no gusta nada al semanario, que en su artículo de portada expresa abiertamente sus temores.
“En principio, la ley nace con el propósito de impedir actitudes xenófobas y misóginas, pero aquí no se trata sólo de impedir conductas que atentan contra el derecho de una mujer a obtener un trabajo en igualdad de condiciones, o de proteger el derecho de los inmigrantes a un empleo y una vida dignos.
Es en la lucha contra la llamada homofobia cuando la ley entra en las arenas movedizas de lo políticamente correcto y de la ideología de género”.
El semanario, inquieto por el hecho de que la homofobia pueda ser equiparada al racismo y la xenofobia, recuerda el ejemplo de Fernando Ferrín Calamita, “un juez que se ve discriminado, siendo acusado a su vez de discriminación” o de Laura Alabau, dos jueces que no han dudado en anteponer sus contrastadas convicciones homófobas a sus obligaciones profesionales.
También carga contra el Estatut
Tampoco gusta nada al semanario católico el Estatuto catalán. En este caso, no se trata de disquisiciones sobre si Cataluña es una nación o una nacionalidad, sino del hecho de que la ley catalana reconozca explícitamente en su articulado la necesidad de promover la erradicación de la homofobia.
“Más allá de toda consideración política y nacionalista, el Estatut construye la sociedad desde unos parámetros abiertamente contrarios a la doctrina social de la Iglesia, por ser contrario a realidades humanas como el derecho a la vida, el matrimonio basado en la unión de un hombre y una mujer, y el derecho de los pares a elegir la educación de sus hijos”, concluye.



















charlitox dijo
En Madrid no sólo tenemos que sufrir a Gallardón y Espe, también a Rouco y compañía... Qué tendrán que decir los Obispos contra la homofobia, cuando la mayoría de ellos son homosexuales repimidos??? Les molesta que otros vivan abiertamente su sexualidad??? O les da mieo quedarse sin "vocaciones"????
Salu2
25 Enero 2010 | 10:14 PM