Francia condena el asesinato de Walter Tróchez, activista LGTB hondureño y opositor al régimen golpista /-/-/ La derecha francesa se opone en el Senado a mejorar su legislación de parejas y equipararla en algunos aspectos al matrimonio

El gobierno francés repudió ayer el brutal asesinato del joven activista hondureño Walter Tróchez, según un comunicado del portavoz del ministerio francés de Relaciones Exteriores, Bernard Valero.
A través de ese mensaje, la cancillería francesa también hizo un llamamiento a las autoridades hondureñas para que adopten “todas las medidas para proteger a los defensores de derechos humanos en Honduras”.
La diplomacia francesa insistió además en que se debe “mejorar” la “preocupante” situación de los derechos humanos en el país centroamericano.
"Francia, como sus socios europeos, reafirma su apoyo a los defensores de los derechos humanos en el mundo, que siguen adelante su tarea a pesar de las amenazas o las presiones a las que son sometidos", indicó Valero en su declaración.

El ministro francés de Relaciones Exteriores pidió a las autoridades hondureñas "hacer todo para identificar, detener y juzgar a los culpables de este asesinato".
Tróchez, de 25 años, era un reconocido defensor de los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB), así como un opositor al régimen golpista que el pasado 28 de junio derrocó al presidente legítimo Manuel Zelaya.
En la madrugada del pasado 15 de diciembre, desconocidos lo abordaron en el centro de Tegucigalpa y le dispararon dos tiros, ocasionándole la muerte inmediata.
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La derecha francesa se opone en el Senado a mejorar su legislación de parejas y equipararla en algunos aspectos al matrimonio
La mayoría presidencial ha bloqueado en el Senado francés una proposición presentada por el grupo formado por comunistas y Partido de la Izquierda, cuyo objetivo era mejorar el PACS (Pacte Civil de Solidarité), el único marco jurídico posible en Francia para aquellas parejas del mismo sexo que desean regularizar su situación jurídica.
La proposición pretendía que las parejas que hayan suscrito el PACS tengan derecho a pensión de viudedad, a disfrutar de bajas laborales y a la nacionalidad francesa (en caso de ser extranjeros), tal y como sucede con las parejas casadas.
El secretario de Estado de Justicia del Gobierno Sarkozy, Jean-Marie Bockel, ha justificado la negativa en base a que “aunque las preguntas abiertas por la proposición de ley son legítimas, las respuestas no son las adecuadas”
. Bockel es un antiguo miembro del Partido Socialista francés, que abandonó hace años ese partido para formar “La Gauche moderne” (”la izquierda moderna”), una formación que supuestamente aúna el pensamiento de izquierda con la ideología liberal y que hoy día se mueve en la órbita de Sarkozy.
El PACS, que recientemente ha celebrado sus diez años de vida, fue instaurado en 1999 por el Gobierno socialista de Lionel Jospin,
y consiste en un contrato de asistencia mutua entre dos personas adultas, independientemente de su sexo y de la naturaleza de su relación, que concede algunos de los derechos de los que gozan las parejas casadas a nivel patrimonial y algunos beneficios sociales.
Pese a su tibieza, su aprobación desencadenó en su momento una fuerte reacción contraria de la derecha, que ahora lo defiende frente al matrimonio, y de la iglesia católica.
Fuente : Le Monde

















