Un sacerdote católico casa en Italia a una mujer transexual con un hombre contra el criterio de la jerarquía y le suspenden de sus funciones

El padre Alessandro Santoro ha oficiado una ceremonia religiosa de matrimonio entre Sandra Alvino, una mujer transexual de 64 años, y su compañero Fortunato Talotta, de 58, este domingo en Florencia, contra el parecer de la jerarquía católica.
Los dos esposos, ya casados de forma civil desde hace 25 años, no han pronunciado el típico “sí quiero”, pero sí que han procedido al intercambio de anillos y han sido bendecidos por el padre.
Ha sido en una ceremonia con más de 200 invitados calificada “no como un acto de rebelión”, sino como un “acto de fidelidad y consideración con mis fieles, del Evangelio y para con la gente que quiero”.
“Era mi deber” ha añadido el párroco. Esta ceremonia ya había sido censurada hace dos años por el arzobispo de Florencia, el ahora cardenal Ennio Antonelli. Según la iglesia, este matrimonio no es de ninguna manera válido según el derecho canónico, ya que se exige la heterosexualidad de los esposos
Antes de la bendición final, el padre Santoro ha afirmado que el sacramento celebrado “será anulado cuando el acto llegue a la diócesis.
Pero no será anulado a nuestros ojos, para esta comunidad, ni a los ojos de dios”. Ha añadido que “he obedecido simplemente a esta comunidad como a partir de mañana obedeceré a toda decisión que sea tomada”, en clara alusión a posibles sanciones que le sean impuestas.
Al final hemos sabido que el arzobispo de Florencia, Giuseppe Betori, ha relevado de sus funciones al sacerdote que hace unos días celebró el matrimonio religioso de Sandra Alvino, una mujer transexual, con el hombre con el que ya se encuentra casada civilmente desde hace 25 años.
Para Betori, el sacerdote ha incurrido en “la simulación de un sacramento, un acto desprovisto de valor debido a la ausencia de los elementos constitutivos del matrimonio religioso”. “La biologia,
lo que Dios ha hecho hombre y mujer, no puede ser cambiado a través de subterfugios”, había llegado a decir el cardenal Renato Martino, presidente del consejo pontificio “Justicia y Paz”.
Es poco probable que la noticia haya pillado por sorpresa a Alessandro Santoro, el sacerdote suspendido, que ya había previsto que el matrimonio sería anulado por la diócesis, “pero no para nosotros ni a los ojos de Dios”, y que había manifestado que acataría lo que sus superiores decidieran hacer con él.
Fuente : Tetu

















