Kenia: víctimas del chantaje, muchos homosexuales deben pagar para seguir en el armario

En una sociedad dónde la homosexualidad no sólo es tabú sino que se castiga penalmente, muchos han decidido sacar partido de la situación. De la peor manera.
De acuerdo a un informe publicado por Mask.org, las extorsiones a los homosexuales en Kenia están aumentando. Individuos inescrupulosos piden dinero a los gays a cambio de no revelar públicamente su condición.
Y debido a las fuertes presiones sociales que existen en el país, son muchos los que se ven forzados a aceptar el chantaje.
La organización por los derechos LGTB Other Sheep-Kenya ha revelado que uno de sus miembros cayó en la trampa que le tendió su propio vecino.
“Al principio fue muy amigable y por ello conversé con él sobre la vida en general y sobre la homosexualidad.
Con el tiempo, me dijo que estaba trabajando en una organización que ofrecía programas de salud para la comunidad gay”, relató la víctima, que por lógicas razones no quiso identificarse.
Pero después, según el testimonio del afectado, el vecino comenzó a cuestionar que existieran homosexuales
en el país e incluso puso en duda la existencia de la homosexualidad en general.
Y una vez que recolectó la información suficiente, comenzaron las amenazas. “Me dijo que sólo estaba tratando de confirmar que yo era gay porque no debería haber homosexuales en la sociedad y que iba a tomar medidas conmigo, a menos que le diera dinero”, agregó la víctima, que se negó a cooperar.
Allí empezó otra pesadilla. El vecino comenzó a hostigarlo permanentemente y las amenazas siguieron.
Difíciles de afrontar
Este tipo de casos, de acuerdo a la comunidad gay de Kenia, se están extendiendo. Según Lourence Misedah, de la organización LGTB Ishtar,
el número de homosexuales chantajeados con este mecanismo va en aumento. Aunque, desde luego, resulta difícil reportar con exactitud la cantidad de afectados, precisamente por el miedo que tienen muchos a ser descubiertos.
Misedah sostiene que aún cuando muchos homosexuales conocen las leyes (y saben por tanto que la extorsión es delito) no quieren ser humillados y eso los motiva a sucumbir ante el chantaje.
“La Coalición de Gays y Lesbianas de Kenia (GALK, por sus siglas en ingles) a través de sus organizaciones y redes ha intentado resolver el asunto
pero se encuentra con el desafío de seguir los casos hasta el final, porque los involucrados, temerosos de las repercusiones, terminan desestimando sus denuncias”, concluyó Misedah.
Fuente : Mask.org













