El Ministerio de Educación boliviano interviene en el caso del alumno gay expulsado

La expulsión de un alumno homosexual en una escuela de La Paz, escribe ahora otro capítulo con la intervención del Ministerio de Educación, que intentará esclarecer si se trató de un hecho de discriminación, tal como denunció la madre del menor.
La directora del colegio, Aydé Apaza, volvió a negar esa acusación y dijo que el chico es “indisciplinado y mereció una suspensión de tres días porque en una actividad deportivo-educativa se presentó con su pareja (un varón) y se tomaron de la mano y se besaron”.
Apaza agregó que hay “otros cuatro estudiantes como él” (aludiendo a su condición de gay) en la escuela y que ellos no han tenido ninguna sanción.
Ahora, la investigación, en la que participan pedagogos del Ministerio de Educación de Bolivia, intentará aclarar si el castigo se basó en una actitud de discriminación.
Ramiro Guerrero, miembro del equipo ministerial, dijo al diario La Prensa que el hecho de que otros alumnos gays del establecimiento aseguraran estar “bien” en el colegio lo hacía dudar de que se tratara de un episodio de homofobia. “Pero eso es una presunción. Por eso una vez terminada la investigación daremos el fallo”, remarcó.
“Apareció con un fotógrafo y luego con la comunidad de gays”
Según informa el mismo medio, Apaza explicó que el muchacho “hizo de un problema pequeño uno grande,
porque él fue expulsado sólo por tres días, desde el viernes, y el lunes conversamos con su mamá,
su abuela y su tío, para que él firmara un acta de compromiso de que no incurrirá en estos actos, pero ya se apareció con un fotógrafo y luego con la comunidad de gays”.
La directora aceptó que no hay normas en el colegio que prohíban a los alumnos tomarse de la mano o besarse.
Sin embargo, hizo referencia a una resolución del Ministerio de Educación “que indica que los alumnos deben respeto a sus profesores y a sus compañeros, por eso es que éste es un acto de indisciplina”.
El adolescente afectado retó, a través de los medios, que la directora le compruebe los actos de indisciplina. “Yo estaba arriba y mi pareja estaba abajo en el patio, en ningún momento me besé delante de los profesores, porque ellos estaban al otro lado”, dijo el joven.
Por su parte, la psicopedagoga Zulema Oros estimó que “un acto de indisciplina es infringir las normas. En este caso, como es un muchacho de 17 años, quizá incluso por su inclinación sexual podría tratarse de un acto de rebeldía”.
Fuente : La Prensa













