SESIÓN GOLFA : Jezabel ((Jezebel / 1938)) - William Wyler
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(Jezabel / Jezebel) (1938)
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Ficha técnica
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Dirección: William Wyler
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Producción: Henry Blanke
Hal B. Wallis
William Wyler
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Guión: Clements Ripley
Abem Finkel
Robert Buckner
John Huston
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Música: Max Steiner
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Fotografía: Ernest Haller
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Reparto: Bette Davis as Julie Marsden
Henry Fonda as Preston Dillard
George Brent as Buck Cantrell
Fay Bainter as Aunt Belle Massey
Donald Crisp as Dr. Livingstone
Margaret Lindsay as Amy Bradford Dillard
Richard Cromwell as Ted Dillard
Theresa Harris as Zette
Henry O'Neill as General Theopholus Bogardus
Irving Pichel as Huger
Spring Byington as Mrs. Kendrick
John Litel as Jean La Cour
Gordon Oliver as Dick Allen
Margaret Early as Stephanie Kendrick
Janet Shaw as Molly Allen
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Datos y cifras
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País(es): Estados Unidos
Año: March 10, 1938
Género: Drama
Duración: 103 minutos
Distribución: Warner Bros.
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Película basada en la obra teatral del mismo título de Owen Davis. Ganó dos Oscar,
los correspondientes a la mejor actriz principal y a la mejor actriz secundaria y fue nominada a
otros tres.

La bella, impulsiva y temperamental sureña Julie Marsden (Bette Davis) hace una entrada memorable en el Gran Baile de Debutantes del Olympus.
En una época en la que se esperaba que las mujeres solteras vistieran de blanco prístino, ella insiste tercamente en llevar un inadecuado, pecaminoso e incendiario vestido rojo.

Su propósito es despertar los celos de su prometido, el banquero Preston Dillard (Henry Fonda), pero sólo destruye sus oportunidades con él.

La cámara sigue los ojos de Julie, grandes y culpables mirando de acá para allá mientras la gente le da la espalda y da un espectáculo,
sufriendo una humillación bien merecida y una vergüenza comprensible.
Su tía Belle Bogardus (Fay Bainter), le dice que es una loca , a lo que ella replica llena de confianza : "No tan loca. Él volverá.

" Pero Preston se va al norte y finalmente decide casarse con otra, sin su conocimiento. Tres años después,
Preston vuelve y en una segunda gran escena rebosante de insinuación sexual, una determinada y arrepentida Julie se disculpa humildemente ante Preston,

rendida y arrodillada, rogando su perdón, vistiendo esta vez un espectacular vestido blanco, pidiéndole que la ame como ella le ama. Y entonces Amy (Margaret Lindsay),
la esposa de Preston entra en la habitación para ser presentada. Julie despechada provoca un duelo entre Buck Cantrell (George Brent), un antiguo admirador suyo y el hermano menor de Preston,

Ted (Richard Cromwell), que acaba matando a Buck. Esto provoca que todo el mundo le haga el vacío y la desprecie. Julie se redime sirviendo heroicamente durante una epidemia de fiebre amarilla,

convenciendo a Amy para que le permita cuidar a su marido que ha contraído la enfermedad y que ha sido confinado a una isla,
donde todos los enfermos son puestos en cuarentena y abandonados a su suerte.
Aunque ambos se llevaron sus secretos a sus respectivas tumbas,
hay algún elemento que otro para creer que el gran amor imposible de William Wyler fue Bette Davis y, naturalmente, viceversa.

Durante el rodaje de esta película, según varios testimonios de la época,
Wyler entraba con frecuencia en el camerino de Bette Davis en las pausas del trabajo diario.
Repasaban el guión, hablaban sobre los personajes, tomaban una copa y quedaban para pasar el fin de semana juntos,
aun a sabiendas de que su relación era lo más parecido en el cine a un choque de trenes.

“Jezabel” fue la primera de las tres películas en las que trabajaron juntos Wyler y Davis, dos personalidades fuertes.
El primero, inasequible al desaliento y con paciencia propia del santo Job; la segunda, un rosario
de estallidos emocionales, de pérdidas de nervios. Wyler podía repetir una toma,
como así ocurrió con algunos primeros planos de Bette Davis en esta película, hasta 30 veces seguidas,

para desesperación de todo el equipo, desde el productor, que veía cómo pasaban los días y se acumulaban sin solución las jornadas de trabajo.
Davis no podía consentir tamaña, digamos, humillación, pero en el fondo sabía bien que había dado por fin con el director capaz de extraer
lo mejor de ella misma; sencillamente, era una estrella y como tal no podía admitirlo.
Dentro de lo que cabe, no obstante, el primer encuentro entre ambas figuras no fue el peor de los tres.
Terminarían siguiendo cada uno un camino diferente, pero dejarían a la historia del cine una de las relaciones más intensas e interesantes del cine clásico de Hollywood.

“Jezabel” no fue, contra lo que muchos creen, un proyecto con el que Warner Bros. compensaba la decepción sufrida por el estudio y por Bette Davis ante la circunstancia de que la actriz no
fuera elegida finalmente por David O’Selznick para interpretar el personaje principal de “Lo que el viento se llevó”.
Algo hubo de ello, sin embargo, cuando en Warner decidieron sacar del cajón el proyecto, que había sido
adquirido por el estudio a mediados de los 30, sin que se encontrara el momento para llevarlo a la práctica.
Con “Jezabel”, una historia ambientada en el profundo Sur, Bette Davis calienta eficazmente motores en la composición
de uno de sus personajes característicos: la mujer de carácter y llena de zonas de sombra,
en condiciones para destruir y arruinar las vidas ajenas, las de todas aquellas personas que osaran cruzarse en su camino y no ponerse a su servicio.

No se olvide que aquí es su personaje el que en el baile que constituye uno de los momentos clave de la película reta a la sociedad de
Nueva Orleans vistiendo de distintivo e hiriente rojo, cuando todas las damas lo hacen de blanco...
El contrapunto masculino de Bette Davis fue un Henry Fonda en un dulce momento de su carrera.
Profesional y poco veleidoso, se quitó de en medio del rodaje de “Jezabel” en cuanto pudo, llegando incluso a terminar
su participación en la película antes de lo previsto.No falta quien dice que “Jezabel” es una película sobrevalorada,
pero tampoco quienes consideran que llega a las mismas conclusiones que

“Lo que el viento se llevó” sin necesidad de echar mano de tanto artificio. Probablemente unos y otros tengan razón,
pero lo que nadie puede negar es que “Jezabel” es uno de los mejores trabajos de Bette Davis. La Academia decidió otorgarle un Oscar por su interpretación en esta película. Oscar,
por cierto, que fue el que compró Steven Spielberg en julio de 2001 en una subasta de la sala Christie’s
con el único fin de devolverlo a la Academia.El cómo llegó la estatuilla a subastarse es, definitivamente, otra historia.



















